Home Opinión La receta del macrismo para justificar errores económicos: disparar hacia el pasado

El Gobierno Nacional enfrenta una encrucijada económica que el propio equipo de Mauricio Macri decidió complicar. La quita de retenciones, el gigantezco error de la “confianza” en el ingreso de dólares, el elevado valor de la divisa y el crecimiento de la tasa de interés complicaron hasta la tregua de 100 días. ¿La solución? Disparar hacia el pasado.

Antes del discurso de Mauricio Macri el 1º de marzo ante la Asamblea Legislativa, la discusión era la siguiente: denunciar la pesada herencia o mirar hacia el futuro haciéndose cargo de la gestión. Las primera posición era impulsada por Jaime Durán Barba y la segunda, por los aliados mediáticos del Presidente aún más sedientos de revancha que el propio mandatario.

Macri, salomónico, optó por una primera parte sobre la “pesada herencia” que culminó con un ensayado: “Voy a cortar acá”, y en el complemento se dedicó a prologar su discurso “buena onda” de campaña y anunció pocas medidas.

La denuncia de la supuesta “pesada herencia” complicó el diálogo político con los peronistas más abiertos a darle a Macri la mayoría que no tiene en el Congreso de la Nación. El primero en mostrar su enojo fue Miguel Ángel Pichetto: “Hay mucho amateurismo. No entienden nada”, lanzó y cuestionó el tono del discurso: “Favoreció a los sectores más radicalizados”. Luego se agregaron otros líderes del peronismo, también enojados con el discurso falaz del Presidente de la Nación.

Fue el diario La Nación el que se encargó de clarificar la estrategia de la “pesada herencia”: “Resultaba imposible apelar a la tolerancia de buena parte de la opinión pública ante una devaluación, aumentos tarifarios y despidos de empleados públicos, sin antes explicarle a la sociedad el punto de partida de la actual administración. Sin esa explicación subía también el riesgo de que creciera el mito que, alentado desde el kirchnerismo, desvela a tantos dirigentes de Cambiemos, de que Macri es un dirigente insensible que sólo gobierna para los ricos”.

El macrismo necesita disipar lo que más que mito es una certeza: el Presidente de la Nación ha favorecido sin concesiones al poder económico y los sectores acomodados.

Entonces, para justificar las decisiones económicas de Cambiemos habrá que hacer humo con el pasado. La destrucción del salario sólo será tolerada si se ataca el pasado y sobre todo a Cristina Fernández de Kirchner, principal figura opositora según las encuestas que maneja la Casa Rosada.

El propio La Nación se encarga de hacer el trabajo sucio de la “pesada herencia” para no volver a dinamitar el puente entre Mauricio Macri y los peronistas amigables. En la edición de hoy, Joaquín Morales Solá hace una parte del trabajo, Graciela Guadalupe, aporta lo suyo y toda la publicación se oriente en este sentido.

Es que el panorama económico es oscuro: las consultoras estiman que la caída económica será del 2,6% y la destrucción del poder adquisitivo del salario, voraz: Macri considera que, medido en dólares, el salario mínimo de la Argentina debe ser reducido a la mitad.

Pero el gobierno enfrenta una encrucijada ya que las inversiones tardarán en llegar si es que lo hacen y más aún demorará su impacto en la economía real. Tampoco los préstamos que pueda conseguir el macrismo harán magia en una economía en contracción y con un contexto externo paupérrimo.

Así llegará al macrismo a las elecciones de medio término: en recesión con aumento del desempleo y tras un año de alta inflación. Habrá que ver si les alcanza disparar hacia el pasado para justificar la más brutal redistribución del ingreso hacia los sectores concentrados.

Fuente:  EN ORSAI

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